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jul 20

Fontanarrosa


fotografía de Fontanarrosa

Como suele pasar,  siempre que un personaje  nos deja, aparecen relatos de conocidos y amigos o aquellos que se quieren prender al “yo lo conocí a….” o “si yo lo veía siempre“.

En este caso es algo más sencillo, pero son de esas anécdotas que uno no olvida.

Por aquellos días yo era un pelotudo que creía que la rebeldía primero entraba por la pinta, entonces me vestía como muchos en esa época en Rosario, una remera, una camisa sin mangas desprendida a modo de chaleco , pensando que con mi pelo largo y pelos en la cara de un par de días la gente pensaría, “mira ese flaco que parecido a Cobain!!!”.

En realidad era lo que dije al principio, un pelotudo.

En aquel tiempo era estudiante de mi primer año de Publicidad, en donde además y para complicar todo, me creía creativo y casi un artista.

Todas las semanas teníamos trabajos que entregar, sobre todo para materias netamente relacionadas con el “arte“. Entonces (hablando del año 93) no había ciber y quienes poseían una pc eran afortunados. Muchos de estos trabajos eran dibujados o trabajados en base al collage.

Ahora bien, como estos trabajos se presentaban en unas hojas inmensas que no recuerdo como se llaman en la jerga, muchas veces recurriamos a las ampliaciones o reducciones en las fotocopiadoras para lograr lo que buscabamos, unos desastres “re artisticos bolu” a veces a color.

Hay en Rosario (o había, hace años que no voy por allá) una casa de fotocopiado que se dedicaba a estas cosas y que lo hacían con una calidad y profesionalismo impresionante. La casa es (o era) Caná.

Caná esta ubicada en calle Paraguay (creo) y era por ese entonces el encuentro obligado de todos aquellos que estudiaban o trabajaban en algo relacionado a la gráfica.

Uno de esos días con mi amigo Andrés estabamos esperando en una mesa iluminada tratando de terminar unos de estos revueltos gráficos, cuando entra un señor de barba de mediana estatura asiduo concurrente al local como luego comprenderíamos.

El tipo peló de su carpeta un par de dibujos en tinta y espero en el mostrador como cualquier otro cliente del lugar. Al tipo lo saludaban por el apodo, “hola negro” “que haces negro!!!” etc.

Lo miro a mi amigo Andrés, el me mira y nos dijimos al unísono “se nos coló el viejo” (lo que significa que nos había sacado el lugar en el orden de atención) y lo peor de todo es que, el viejo ese, nos oyó.

Inodoro Pereyra en 1992

Cuando nos paramos detrás de él (y repito con nuestro enchastro gráfico a cuestas y sin nada de vergüenza) pudimos ver los dibujos del “negro” en detalles. Entonces ahí si, apreció la vergüenza de mostrar lo nuestro.

Para asombro, y al punto de soltar la frase “flaco estaba yo antes” , el negro se da vuelta, nos mira (no quiero ni pensar que pensó él en ese momento al ver a semejantes pelotudos) y le dice a la chica con tono cordial “atendelo al flaco que lo mio no es importante“.

Ese fue el día que conocí al Negro Fontanarrosa que en cinco segundos me enseñó algo de buenos modales.-

5 comentarios . Hasta ahora comentaron esta entrada »

  1.  

    Daniel I. Krichman dijo

    julio 20 2007 @ 5:10

    jajaja… Tal cual!. Hombre de fina ironía el Negro. Yo tuve oportunidad de verlo disfrutar con la puesta en escena que hizo Norberto Campos y el grupo de gente de Arteón de su Inodoro Pereyra… Hemos compartido (de prestado, porque así era) algunos cafeces en el Cairo (viejo). El Negro siempre te citaba ahí. Para lo que quisieras. Yo solía frecuentar esa zona porque laburaba ahí cerca. Nunca lo ví entrar ni salir del Cairo. Nunca lo ví en la calle. Para mí era parte del paisaje del Cairo, siempre sentado en la misma zona del bar y con la gente desfilando incansablemente por su mesa. Iba a buscar letra para su obra.
    Me da mucha tristeza su muerte y por el otro lado sé que la enfermedad que tenía es una mierda. No lo voy a extrañar. Está conmigo hace mucho tiempo.
    Me encantó la anécdota Ale!
    un abrazo
    danielk

  2.  

    Emilio Orson Díaz dijo

    julio 20 2007 @ 6:30

    La tinta, cuando sangra, nos revela las almas.
    Hay austeridades repletas de sentido.
    No se fue.
    No se va.

  3.  

    Daniel I. Krichman dijo

    julio 20 2007 @ 19:10

    Emilio… qué sorpresa encontrarte por acá. No sé quién sos (ahora voy a chusmear tu blog!), pero leí ese comentario ayer a la tarde en Ramble Tamble y anduve desparramándolo por distintos lugares… Lo puese en Moebius, lo mandé a la lista Poética de la Multitud y lo puse en un foro de la FLACSO… Qué bello epitafio para el querido Negro.
    Un saludo cordial
    danielk

  4.  

    Federico Picone dijo

    julio 23 2007 @ 23:16

    Nooo te puedo creer que te pasó eso jaja! El negro debe haber pensado “Y este marciano de dónde salió?” xD.

    Es una pérdida que duele muchísimo pero lo vamos a tener siempre en el corazón ;). Un abrazo para vos también q hace una banda q no te veo por los lares virtuales.

  5.  

    karpicius dijo

    julio 23 2007 @ 23:36

    Hola Fede!!! que alegrón verte por estos lados!!!.
    Si la verdad es que esa tarde el negro me dió una lección de buenas costumbres.Fué una de las pocas veces que lo ví y la única en que semi-interactué con el.
    El fin de semana mi hija me preguntaba “¿papá entonces no voy a poder leer más inodoro en el diario?”.
    Un abrazo hermano, pronto voy a pasar por SL así nos ponemos un poco al día.-
    Saludos

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