
Ya hemos hablado bastante en este ámbito de las plataformas de e-learning o también conocidas como LCMS (Learning Content Management Systems), más precisamente en el viejo blog (en lo pronto estaré pasando aquellos post a este ).
Siempre queda la duda dentro del ambiente de la educación a distancia, de cual de las herramientas, en este caso las plataformas, es la mejor.
Por supuesto que surgen siempre las discusiones acerca de Moodle como superior por sobre el resto.
Me gusta siempre agregar que no se trata de cual es la mejor, sino de cual es la adecuada para el tipo de contenidos que se vaya a volcar.
Un programa educativo a distancia, no se centra solo en la plataforma y si tal vez en el uso que esta pueda tener por parte del usuario-alumno.
No debemos olvidar que en principio, la plataforma es solo una herramienta y un sistema, por lo cual, ni es perfecta y mucho menos infalible tratandose de un sistema.
Teniendo en cuenta solo estos puntos, se plantea la elección de la plataforma que se adecue al tipo de programa. Para el caso ya ensaye hace un tiempo un borrador de patrón sobre la elección de una plataforma.
No podemos, entonces, dejar de entrar en ejemplos como un modo de ilustrar algunos momentos en el proceso de armado de un curso.
Los cursos actualmente, en su mayoría, se plantean como una réplica al ambiente y los contenidos áulicos presenciales, pensando muchos que si los contenidos de la presencialidad funcionan y son eficientes, por esto lo serán en el campo de lo virtual.
Caemos siempre en la confusión de esta lógica de lo impreso y lo presencial, debiendonos preguntar, por obvio que nos parezca, ¿la plataforma es realmente un aula?, y completando la idea, ¿es papel lo que leo en la pantalla?.
¿Que ovbio no?, pero resulta que en el fondo, sin darnos cuenta talvez, es lo que estamos haciendo, replicar contenidos preparados y pensados para la presenciaidad en un ambiente en donde ciertas leyes, propias del entorno, como el hipervínculo, la semántica del lenguaje, la participación activa del usuario-alumno, rompen con este modelo y que por consiguiente llevan a la plataforma al primer plano del análisis y al segundo de prioridad.
Como otro punto de partida, podemos aclarar, que todas las plataformas para enseñanza son válidas y muy propias para el uso, citando algunas podemos nombrar sin que el orden amerite una preferencia, Moodle, Atutor, Claroline, Dokeos, Docebo, DotLRN entre otras muchas, pero a las cuales debemos destacar como alternativas entornos como Second Life, Second Life y su conjunción con Soodle o también Open Croquet .
Resultan a veces tediosas algunas cuestiones propias del diseño de casi todas, y el apego a extender ciertos procesos casi obligados y rutinarios dentro de las LCMS como es el hecho de agregar algo tan simple como un recurso.
En moodle debemos pasar por al menos tres o cuatro pantallas, algo que bien puede reducirse a solo dos o una simple solución de pestañas. Si vamos a organizar un curso que es planificado como extenso en su duración (con extenso me refiero a mas de tres meses a modo de ejemplo) es necesario realmente evaluar algunos aspectos primordiales a la hora de “atender” luego las consultas y el desarrollo de cada uno de los usuarios-alumnos.
Si es un curso que centra su mayor movimiento a las herramientas más “sociales” como los foros, sesiones de chat y blogs, realmente será necesario trabajar sobre aquellas plataformas que menos tiempo articulan entre la consulta y la respuesta. Esto es sencillamente, cuantas veces tengo que hacer “click” para llegar al hilo de algún foro y por consiguiente cuantas ventanitas debo ver antes de llegar a donde quiero.
Creanme que este trasfondo es muy propio de cursos con una cantidad de participantes superior a 20, siendo talvez una o dos las personas encargadas de “administrarlo” al menos en este lado del mundo.
Quienes posean realmente experiencia de esto sabrán que tanto la velocidad de conexión como la experticia en estos rutinarios pasos pueden hacer la diferencia a la hora de trabajar con tantos usuarios conectados ya que, por más planificación que exista, la participación y el indice de consultas pueden ser un punto notable a la hora de “administrar”.
A la hora de trabajar y evaluar posibilidades es recomendable probar alternativas mixtas.
Cursos y programas con alto grado de participación bien pueden ser diagramados con un mix entre LCMS y blogs o manejadores algo más complejos como por ejemplo Joomla, limitando de este modo el uso de una plataforma a modo de repositorio de recursos y canalizando el intercambio de ideas, consultas y lecturas complementarias a un wordpress, mucho más completo y adecuado que los actuales “blogs” integrados en Moodle o Atutor por ejemplo.
Dicho esto también pueden surgir necesidades extras no contempladas dentro de las plataformas, tal el caso de cursos que ameriten la necesidad del multimedia o la integración de widgets como feevy, twitter, plugoo o elementos embebidos algo más específicos para ciertos casos como el reproductor de splashcast por nombrar uno.
En resúmen, las necesidades son quienes determinan las plataformas, debiendo entonces tomar estas como meros instrumentos de aproximación y no como limitantes de lo que se pueda o no hacer.
En siguientes artículos, trataré de incluir algunas guías que he desarrollado en base diferentes autores y documentos, como por ejemplo guias de estilos simples, guías de competencias y perfiles para la elección de un equipo de trabajo, algunos consejos en cuanto al material a incluir en programas que educación que utilicen plataformas y sus formatos y también ciertas modificaciones que podemos hacer a las plataformas mas usadas.
También algunas referencias a ciertos mitos que existen en torno a la puesta en marcha de una plataforma, como los costos y equipo de trabajo, existiendo en la actualidad trabajos y estudios interesantes tanto en Europa como Latinoamérica que muestran una diferencia sustancial e interesante de analizar sobre un mismo problema.-











NAVEGACIÓN

(2)