No demos más apuntes en papel.
Es que, ante todo me parece exclamar algo muy obvio y razonable, que por tanto hasta puede que me de vergüenza reconocer que si los he dado en el pasado cercano.
La conclusión no llega sola, ojo, estoy ordenando en mi laptop las cosas para poder hacer las copias de seguridad necesarias, y me he dado cuenta que en este tiempo, la cantidad de material en formato digital que he acumulado es realmente impresionante en relación a otros años.
Es hasta obvio e innecesario que escriba un post sobre esto tan simple. Pero realmente, todos estamos de acuerdo en la idea y aún seguimos entregando apuntes y dossiers en papel (demos libros!!!).
Deberíamos sumar la cantidad de recursos en linea y materiales para su lectura disponibles.
En esto, me saco el sombrero cuando, allá por el 2005 mi amigo Carlos, me pasó sus sindicaciones de bloglines; lo que ya era, de por sí, extraño, que un docente comparta todos sus fuentes. Para mi fue un nuevo mundo al cual solo accedía gracias a un profesor que sin más me daba el acceso hasta entonces, a más de 800 blogs que en pleno crecimiento de la blogosfera, escribían todos los días!!!.
Así, ordenando, me doy cuenta que no hay que entregar más material para fotocopias.
Primero y principal, realmente lo digo, porque no corresponde. Compremos el libro si es que queremos material en papel (o pidamos permiso a sus autores si no nos queda otra opción); para esto no hay escusas en donde la economía nada tiene que ver.
Segundo, es un momento adecuado para comenzar de cero algunas prácticas que nos frenan hacia un nuevo modo de ver las cosas. Por ejemplo, compartir todo lo que podamos con nuestros alumnos, todo y, si es posible, dejemos que estos aporten material de lectura y trabajo a nuestras clases y queden incorporados a futuros cursos.
Es verdad que muchos docentes se sienten mejor trabajando sobre el papel, pero no creo que deba ser una decisión del docente a cargo, sino del alumno en todo caso y si, entregar los recursos del modo adecuado para que este último los utilice como quiera.
En la red, actualmente es inconmensurable la cantidad de material de excelente nivel con que disponemos. No hablemos solo de textos. Hablemos de Presentaciones (slides o diapositivas), de videos con producciones específicas o sobre conferencias o eventos, transmisiones por stream en video y audio, o eventos soportados por redes sociales con Facebook en donde podemos interactuar en imagen y voz con el conferenciante.
Pero tal vez a mi modo de ver más importante aún, la red de confianza que uno pueda crear en donde, por ejemplo, muchos de mis contactos en gmail, personas a las que leo a diario y me leen, comparten los artículos de otros blogs, sitios de todo tipo, conmigo y viceversa. Permitamos que nuestros alumnos construyan una propia.
Es como ir siguiendo la estela que deja cada usuario en la red, y tomar cada punto si queremos o no, pero recorriendo casi un mismo camino en una construcción que bien puede ser común desde diferentes ópticas.
Lo vemos de un modo normal hoy. Pero el hecho de poder acceder a los mismos recursos que las personas a las cuales uno lee, no es un dato menor para nada, sumado a que cada usuario tiene su propio recorrido y comparte con el otro lo que piensa a este le puede importar.
Hoy, estamos en un momento en donde no es necesario entregar papel como apuntes. Hoy (en realidad ya hace mucho tiempo lo es) es el tiempo del contenido digital y los libros (o e-books) y así será sin dudas.
Retomo aquella idea que tuvimos hace tiempo (bastante) con Carlos Neri, sobre la posibilidad de entregar los apuntes y materiales de las clases vía bluetooth a los alumnos. Algo tan simple como que el alumno pueda llevarse lo compartido ese día en el mismo momento que se está usando, en su celular, en su pendrive, en su laptop, netbook o simplemente vía mail.
No solo textos sino el mismo audio de la clase por ejemplo, y luego redistribuirlo en la red. Aquella vez quedó como anécdota el podcast de la experiencia que utilizamos como ejemplo de que es posible sin tantos recursos técnológicos.
Hoy más que nunca se terminan las escusas de repensar nuevamente, como y con que materiales trabajamos.











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